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martes, 11 de enero de 2011

De la lujuria y la cerveza, a la perfidia

Cuando Gregorio Magno - Hoy santo de la iglesia católica – por el siglo VI, definió los pecados capitales como aquellos que generan otros pecados u otros vicios, nunca pensó que estos serian utilizados como arma para reprimir a millones de almas a través del tiempo , de hecho la persecución en el caso de la lujuria llego al extremo de prohibir el placer sexual, tanta he sido la fijación de la gente en el pecado de la lujuria, que a pesar de las divisiones en la iglesia la lujuria se mantenía firme como bandera, para el siglo XVI la revolución puritana obligaba a las mujeres a llevar una letra A roja en su pecho, como símbolo del adulterio sin contar los condenados a muerte por este pecado.

No fue hasta la aparición del Austriaco Sigmund Freud y su obra el psicoanálisis, que se le dio cierto rango científico a eso de la sexualidad y el deseo sexual, diferenciando lo que conceptualmente se conoce como lujuria – Excesivos pensamientos de naturaleza sexual – de la estigmatización y persecución del placer como fuente del pecado ó de todo lo malo que aqueja al ser humano.

Mucho antes de las referencias a la lujuria, desde la época de los sumerios - la primera y más antigua civilización del mundo - ya se fabricaba la cerveza, luego los babilonios la considerarían un producto de primera necesidad, sin embargo para la edad media en plena persecución al pecado capital, la producción de cerveza entraba en su etapa de oro.

Así como las creencias de aquellas épocas, la cerveza era oscura y al pasar de los años se fueron aclarando los conceptos de discriminación y persecución en nombre del pecado, aclarándose también la cerveza, hasta tener la tan conocida Pilsen.

Pero nunca falta quien quiera - Retrocediendo en el tiempo - enlazar lo peor de dos mundos, pero buscando ser el descubridor de la causa de la lujuria, en este caso la cerveza. Si el autor del neo-pensamiento del siglo XXI – Socialismo del mismo siglo- ha determinado que la cerveza produce lujuria, y no lo vean como una proyección - Que me perdone Freud – también por “Retroalimentación endógena misma” se ha llegado a la pregunta, de que quien sabe cuántas muertes podrían ser causa de la ingesta de cerveza, y a la conclusión de que el culpable es quien la produce.

A la luz de esta verdad la O.N.U. debería promulgar una ¡resolución ya! El vaticano debe comenzar a pedir perdón no por la persecución en nombre de la lujuria, si no por los monjes que osaron fabricar esa bebida desde la edad media y por supuesto no se hará esperar la declaración de los musulmanes estrictos y otras religiones donde ratifiquen que ellos tenían razón.

Lo importante de todo este asunto, es que si la cerveza produce lujuria, que producirá masticar unas hojas de coca, ó una cuba libre hecha con el mejor ron, que sentirán los Escoceses libando su fino licor, o los que gustan del sake, tequila ó cocuy, porque ni hablar del “éxtasis” que produce un Habano ya que hablar de eso es tachado como traición ó como lo que sienten los venezolanos, cuando se buscan excusas para atacar a la empresa privada manipulando al pueblo. Al final la codicia revolucionaria será la causa de la perfidia sin lujuria y sin cerveza.

martes, 25 de mayo de 2010

El gran acaparador

Para que exista el acaparamiento debe existir un mercado muy incipiente y de pocas posibilidades de crecimiento a corto plazo, donde no hay suficiente oferta y donde los sistemas de comunicación no permiten saber qué pasa con, la falta momentánea de algún producto, en el caso de Venezuela aceptar que existe el acaparamiento es admitir la reducción del mercado, en base a la destrucción del aparato productivo, la falta de divisas para importar lo que el pueblo requiere, o la ineficiencia del manejo de ambas.

Quiero recordarles a todos, que no hace mucho se decomisaba cemento a los ferreteros y a las plantas de cemento, porque supuestamente acaparaban, luego se intervinieron las mismas y se procedió a la expropiación, que todavía está en litigio, y como resultado de esto el estado capitalista – No socialista como dicen- es el único dueño de la producción de cemento del país, lo que se traduce en que no hay cemento, La destrucción de las hectáreas de caña de azúcar y el asalto a las fincas productivas y expropiación de los centrales azucareros, nos obliga cada día a importar más azúcar y por supuesto azúcar no hay, Lo mismo con el café, con los fertilizantes, los productos derivados del hierro y aluminio, los cuales están en un 100% en manos del régimen. Eventualmente ocurre con la gasolina de 95 octanos, toda la generación de energía eléctrica “ahora es de un pueblo” por lo que el mismo no ve luz, se expropio Monaca, para pasarse a la incontable lista de propiedades del estado , por lo que se espera un futuro negro para el pan y el arroz, que les puedo decir de la industria pesquera, donde los créditos llegan, pero a los pescadores del Ecuador, y las restricciones a los concesionarios y plantas ensambladoras de vehículos, que hace casi imposible - para quien puede- adquirir un vehículo nuevo.

El control de precios de espalda a la realidad, como en el caso de la carne aunado a la falta de producción, hace que el único que importa carne - El gobierno - pueda acaparar para vender solo en “su amplia red de distribución”.

No quiero caer en temas que pudiesen no ser llamados como acaparamiento, como lo es la seguridad, el acceso a la moneda extranjera, los medios de comunicación, el derecho al porte de armas de manera legal, la justicia imparcial, el derecho al trabajo, Bolívar y los símbolos patrios.

La realidad es que cuanta felicidad nos daría que el régimen, hubiese fundado una - Aunque sea una- empresa de producción social que se acercara a la productividad, eficiencia y valor social que tienen el grupo de empresas polar, y lo que significan para el país en muchos ámbitos. Razón tienen los trabajadores de Polar de defender su derecho a no trabajarle al régimen y a defender la propiedad de la empresa, que es quien ha garantizado su calidad de vida en estos años - No el líder del proceso -.

Como conclusión se deriva, que el acaparamiento existe, pero donde algunos no quieren ver, ¿dónde está? , allí, donde reina el gran acaparador.