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martes, 9 de noviembre de 2010

Salud en fuga

El no ser un enfermo de espíritu, tiene sus ventajas, una de ellas es no estar pensando como destruir, eliminar, humillar y engañar a tu prójimo, conciudadano ó hermano. Pero la salud del espíritu no vale de mucho si la salud física no es óptima, saber que las posibilidades de obtener salud se van reduciendo a un ritmo acelerado, ya sea por el aumento de los costos y la reducción del poder adquisitivo ó porque simplemente la destrucción del sistema de salud a consecuencia de las políticas erradas, - ideológicamente equivocadas - y la vorágine de corrupción sistémica que caracteriza a los regímenes, que ponen por encima de la gente y la realidad su intención de permanecer en el poder a toda costa, aun si debe ocultar y vanagloriarse – contradicción muy propia de ellos - de su propia ineptitud, e incluso no cambiar el rumbo hacia una debacle que todos ven y aun así, insistir en ese intento suicida al que se lleva al país, llamado radicalización de la revolución, con el que se da patente de corso a los más radicales y a la llamada boliburguesia, para tomar lo que funciona y produce el país, para asi satisfacer el hambre de recursos que tiene el poder y sus secuaces, ó simplemente para colgar una bandera y pretender que la revolución llego.

Tocar la salud de todos los venezolanos con las manos llenas de resentimiento y con ideas marchitas, trae como resultado la triste realidad que se vive en cada hospital del país, donde poco a poco el capital humano altamente capacitado, ha abandonado el deprimente ambiente de trabajo, ó el que está en formación no ve un futuro para él y su familia, por lo que busca alternativas como medico de empresas - Cada día menos – consultas particulares, clínicas privadas y por supuesto, una idea mortal para cualquier país que valore a sus ciudadanos, la idea más triste e ineludible, irse del país, cuestión que ya ha está sucediendo por múltiples factores no precisamente achacados al imperio, y que solo significa algo, que nuestra salud está en fuga.

Afortunadamente y por ahora, todavía existe un refugio donde pueden sobrevivir y prosperar los médicos más especializados y con experiencia, donde se puede encontrar desde un experto en fertilidad, un inmunólogo, un cirujano pediatra con técnicas únicas en el país, traumatólogos especialistas en rodillas, capaces de mantener jugando a grandes ligas, ó el internista que ha sabido escuchar, hasta saberse la historia de una abuelita que solo deposita la fe en el, me refiero a la medicina privada.

El sector privado de la salud atiende entre un 30% y un 35% siendo conservadores, pero si nos vamos a patologías complicadas, de alto riesgo y cirugías se podría decir que este número aumenta al doble, lo que hace más valioso y estratégico preservar este sector para el común de los venezolanos, cosa que como saben no ha hecho el socialismo con el sector publico de la salud.

Hoy la nueva arremetida contra los venezolanos se manifiesta en el sector privado de la salud, donde gendarmes disfrazados de funcionarios del indepanose que cosa, están en las clínicas, buscando excusas para expropiarlas, pensando que colocando un sello en forma de corazón que diga hecho en socialismo, va a impedir que quien puede lidiar con una coronaria obstruida, quien puede arriesgarse a realizar una biopsia en un tumor de pulmón, quien puede suturar una femoral desgarrada ó hacer un trasplante de riñón, se va a quedar a que unos burócratas atados a un pensamiento único, le digan cuánto valen sus conocimientos, como debe usarlos y de paso ponerse firme, craso error que pagaremos con la vida y la salud de muchos, la fuga ya comenzó y la esperanza de detenerla está en nuestras manos

viernes, 14 de mayo de 2010

Las grietas de la salud

Cuando usted saludaba a muchos conocidos en la calle, y les pregunta epale como esta todo, una gran mayoría de estos, por eso de ser positivos, les habría dicho bien, y si ahondabas un poco culminaría diciendo, mientras haya salud, todo lo demás se consigue. Hoy esos que ayer saludabas, se aferran a estar sanos, aunque esto no garantice conseguir lo mínimo para una mejor calidad de vida, ya que se sabe lo triste, deprimente y peligroso que es ingresar a un hospital.

Lo primero que usted observa al acercarse a un hospital, es que las vías de acceso son angostas, repletas de paradas improvisadas, vendedores ambulantes y pocos o casi escasos sitios de estacionamiento, lo que provoca una congestión vehicular casi insalvable, para las ambulancias y los que vienen en ellas con los minutos contados. Luego encuentras la emergencia, donde un tumulto de gente hace peripecias, para sortear al portero y los policías, tratando de saber de sus familiares, mientras esperan ser llamados -Familiares de fulano – para así saber que paso. Con suerte será para comprar desde yeso y alcohol, hasta la sutura y el antibiótico de amplio espectro de 600 Bsf. Cada ocho horas. Si no es el caso, una enfermera saldrá y gracias a su experiencia sabrá escoger al familiar a quien dar la noticia que nadie quiere escuchar.

Si te internas veras un triage donde tratan de convencer al paciente, que lo que tiene no es una emergencia y vaya a un ambulatorio. Pasando está una sala de curas, con camillas de cuero sintético desgastadas por el tiempo, repletas de historias que se quejan de dolor sin anestesia, adelante se encuentra una sala de observación, convertida en una hospitalización no especializada, donde se decide - si hay cama o cupo- quien irá a hospitalización, cirugía, cuidados intermedio, coronarios o intensivos. Esta decisión está supeditada a los recursos de la institución, y a las probabilidades de vida de cada paciente, según su caso clínico. Estas probabilidades estoy seguro serian mucho mayores, si a los médicos allí presentes, realmente les dieran herramientas para hacer su noble labor y les proporcionaran un ambiente de trabajo, que no fuera tan hostil para ellos y los pacientes, los cuales se, arriesgan a perder algo más que la dignidad, que tanto se pregona en estos tiempos. Estas penurias son parte de las muchas situaciones, a la que están sometidas miles de personas todos los días en nuestros hospitales.

Es por ello que aunque se maquille, se esconda o se trate de engañar, todo el que pase por allí, el que lo viva, aterrizara en la realidad, ya que no podrá dejar de ver las grietas de la salud.

jueves, 4 de marzo de 2010

De un sistema de salud, al alquiler de esclavos

De todas las profesiones y vocaciones, la de ser medico estoy seguro está entre las más difíciles y riesgosas de todo el mundo, a esto aquí en Venezuela se suma el ataque a las universidades públicas, que año a año son sometidas a recortes presupuestarios que ponen en riesgo la formación de personal docente, la investigación, crecimiento, desarrollo y prevalencia de la universidad en el tiempo.
Muy aparte de las consideraciones inherentes a la universidad, el estudiante en formación que es la base del sistema de salud, sufre las calamidades que vivimos todos, en un país donde la inseguridad se cuela hasta los quirófanos. La inflación y la situación económica han propiciado abandono en una carrera que es realmente larga, sin sumar la rural (Art.8) y la formación como especialista. Este futuro medico, formado con amplitud de criterio y libertad de pensamiento, no es ajeno a la dinámica política, lo que le lleva a luchar por presupuesto justo, seguridad, condiciones, garantía de trabajo, democracia y libertad. Ya que las enfermedades no discriminan ideologías y la salud junto con la calidad de vida son derechos universales.
Por esto el sistema de salud como cualquier área de servicios, que debe crecer acorde con el crecimiento poblacional, precisando planificación en presupuesto, infraestructura y formación de material humano. Y es allí donde se deliberadamente lo crean o no, se comenzó a destruir a paso de vencedores el sistema de salud, hace diez años la lucha por un cupo en un postgrado de cualquier especialización era férrea en base a promedios, credenciales, tiempo de internados asociados al postgrado, publicaciones y otras.
Hoy quedan muchas vacantes en los postgrados a nivel nacional, que hizo el gobierno restringió por no decir elimino las becas de estudios a postgrado, haciendo imposible, a un medico cuya situación lo obliga a ser productivo, someterse a tres años más de estudios con dedicación exclusiva y como se dice en la calle, pelando. Esto obligo a los postgrados a pedir una carta de financiamiento, en su mayoría era hecha por convenios con gobernaciones o institutos del gobierno, que a su vez permitiría filtrar a los no adeptos al líder. Triste pero es así.
La escasez creada a propósito permitió parte de la justificación, de un convenio con cuba, donde ellos nos alquilarían unos esclavos de su aparato de salud, ideologizados fieles al comandante, que podrían sustituir a los líderes naturales de los barrios y pueblos, nuestros médicos. A un costo conservador de diez veces más de lo que cuesta formar médicos venezolanos. Pero que de cosas, el sistema de salud no mejora y como dice la historia siempre hay algunos esclavos que se escapan.