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viernes, 12 de agosto de 2011

Pendejo en transición

Nada más fácil para un estafador, que las presas ansiosas de la vida fácil, de lo barato, de tomar ventaja sobre los demás, de la influencia, el regalo, y ese deseo de lograr obtener, lo que al resto de los mortales, le tarda años en lograr, con un simple atajo, una conexión, un resuelve. Pero también están las victimas desesperadas, las que no encuentran salida, las sin educación y por supuesto, las que tienen buena fe y solo ven su entorno particular.

Realizar una estafa, necesariamente precisa de alguien que se deje estafar, bien lo decía mi abuela, todos los días sale un pendejo a la calle y el que lo encuentre, es de él, pero en un país donde hay tantos pendejos, que hasta eligen presidentes - Facundo Cabral - La vida cada día y con la multiplicación de los mismos, se torna más extraña de lo normal, porque en este, el paraíso de los estafadores, que te confundan con un pendejo, además de ser un riesgo, es el pan de cada día, porque una cosa es tener la cara, y otra cosa es que hay que serlo obligado, una es que te quieran vender, que nunca se había producido tanto en el país, y otra que tú no quieras creer que no hay cemento, cabillas y aceite, no es lo mismo que te vendan una maqueta de esperanza, a que tú la compres y te aferres a ella, aun a sabiendas de que no hay un buen servicio de luz y agua. ¿Pero quién no ha sido estafado alguna vez? ¿A cuántos, les has dado dinero, pensando que tenían una necesidad urgente? ¿Te han estafado con una mirada, una promesa? ¿Te han manipulado y al final caíste en cuenta, que te robaron? ¿Te has sentido, aunque sea por un momento, pendejo?

La realidad es que hay cuatro grupos en esta dinámica de la estafa: Los estafadores, que a su vez pueden ser estafados. Las víctimas, que muchas veces desean convertirse en perpetradores. Un tercer grupo que no participa, ni es “afectado” y se conforta diciendo que no es uno ni lo otro, sino todo lo contrario, pero los peores son los del cuarto grupo “Los pendejos en transición”. Esos son aquellos que están con “el proceso” de transición. Son un grupo que han sido engañado y estafado, pero creen que si no lo reconocen y siguen creyendo, estarán en una especie de animación suspendida, que evitara que los señalen como tales, mientras que otros, en su misma situación, arrastran a los demás, en una carrera por demostrar que el estafador no lo es, que el pobrecito tiene problemas, que no lo dejan trabajar, apostando el futuro de muchos a una ilusión, con el solo fin de no dar su brazo a torcer, y tener que sentirse víctima, sentirse un pendejo del montón. Porque en su soledad, cuando nadie los ve ni los escucha, no lo pueden evitar, se sienten así, y para mitigar su dolor, en vez de aceptar que cualquiera se equivoca o lo timan, para así seguir adelante y despertar del letargo, pretende que nada ha pasado, que no es con él, para luego abrir los ojos y ver un país hecho pedazos.

Bien lo dice el refranero popular, es mejor caer, que estar guindando. Salga de ese “proceso perverso”, viva de cara al futuro, libérese y entienda que el nuevo amanecer es suyo, y de nadie más, imperfecto, sí, pero hecho a la medida de sus ideales, luche por cambiar las cosas, no espere a que alguien le pregunte ¿si usted es? Y deje ya de ser, un pendejo en transición.

martes, 8 de febrero de 2011

Piramide de promesas

Existen promesas que se hacen a ciertos niveles, que no vinculan o no muestran influencia en el medio donde se liberan, algunas se realizan como una suerte de monologo, para apaciguar el “YO” interior ò como piedra angular para el inicio de una nueva vida - No me vuelvo a enamorar ò la semana que viene comienzo a hacer ejercicios – Pero cuando las promesas pasan de ser personales, a una pareja, a la familia, a los vecinos, la comunidad ò al país, los afectados por ellas están íntimamente relacionados con la necesidad de su cumplimiento, la diferencia que esto proporcione a su futuro, la capacidad de seguimiento, identificación del cumplimiento real y sus efectos.

Para que una promesa tenga un efecto deseado en el objeto de la misma, lo primero que tiene que tener es credibilidad, como acción y como intención, ya que sin estos no existe el enganche que permita esperar y esperanzar como un dúo que camina hacia un objetivo común. Claro está que no todas las promesas son realmente un compromiso de cambio, de hecho hay personas que piden que no les hagan promesas, en primer lugar porque no manejan la falta de control a la que se ven expuestas cuando existe un incumplimiento, y segundo porque se conectan de manera emocional con la desmotivación y el fracaso aparente, ocasionando una doble perdida la cual no les es fácil superar.

Para 1943 Abrahán Maslow nacido en Nueva york con doctorado en psicología, publicaba su libro "Una teoría sobre la motivación humana", donde delimitaba de manera clara las necesidades humanas, planteándolas en un esquema que hasta el día de hoy causa controversias, pero que nadie puede negar, transformo la forma de ver al ser humano, su desarrollo y educación. - El humanismo – la representación grafica de esta teoría conocida como la pirámide de Maslow, clasifica las necesidades, en fisiológicas, de seguridad, afiliación, reconocimiento y autorrealización.




Sin querer expresar una teoría nueva que contradiga a Maslow, la pirámide es hoy en día una reflexión asociada a las masas ò al pueblo como le llaman algunos políticos. La relación entre la parte baja de la pirámide, - Respiración, alimentación, descanso, sexo, y salud – con las necesidades menos disponibles para la mayor parte de la población mundial, que son en sí, la parte más amplia de la pirámide, son ineludibles y reales.

En en un próximo nivel de la misma, la seguridad - Física, de empleo, de recursos, moral, familiar, de salud integral y propiedad privada - , es la fuerza que mueve al planeta ya que quienes luchan por cubrir estas necesidades, motorizan en base a trabajo la producción mundial, a pesar de que en ciertos países se les ve como enemigos, si logran alcanzar estas metas por iniciativa propia.

La realización de la afiliación, como parte media de la pirámide, - Relacionada con la amistad, afecto e intimidad sexual -, podría alcanzarse de manera plena, si ya se ha alcanzado un nivel inferior y esto solo es posible para mas personas, cuando se incentivan las condiciones y servicios básicos, acompañados por visiones progresistas - No como concepto arcaico - en cada uno de las naciones del mundo. Llegar a la meta del reconocimiento - Autorreconocimiento, confianza, respeto y éxito – como penúltima fase de la pirámide, pasa por un concepto que Maslow omitió y que para mi es basico a la hora de interpretar la autorealizacion . La libertad, y es allí donde quienes oprimen, disfrazados con una ideología, una religión ò con solo su uniforme militar, utilizan la pirámide para sentarse en su cúpula, y desde allí realizar de manera premeditada, las promesas más básicas a la base de la pirámide, para que esta siga soñando con alimentos sin producir, salud sin inversión ni educación, descanso sin seguridad ni techo propio, mientras se golpea a quienes aspiran subir en la pirámide, porque esto, implica libertad y autorrealización.

Estos personajes, faltos de moral, creatividad, que no resuelven los problemas, no terminan de entender y aceptar el hecho de que el mundo está cambiando, no hacia la reducción de los pisos de la pirámide, llevando a su gran mayoría a depender de ellos, si no hacia la construcción de las soluciones, sin promesas y falsas esperanzas, hoy se derrumban la pirámides de promesas en Túnez y Egipto, mañana será cualquier país en cualquier continente. ¿Estamos preparados?