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sábado, 31 de diciembre de 2011

Lo que quiero del 2012

Quiero poder ir a un parque, sentarme en la grama y tener que cuidarme solo de las hormigas y no de que me asalten.

Quiero manejar por mi bello país, mirando al frente y no hacia abajo buscando los huecos.

Quiero que mis amigos digan que quieren emprender y no escucharlos diciendo, que no moverán un Bolívar, hasta que la inseguridad económica se acabe.

Quiero comprar productos hechos en el país, hechos con manos Venezolanas, y que hacen progresar a los nuestros.

Quiero que la medida de eficiencia en un trabajo, sea la honestidad, proactividad y tesón, y no la adulancia, la camisa roja, y el miedo a perder el empleo.

Quiero ver a los muchachos, haciendo deporte, música y madurando de la mano de un libro, y no es una esquina tomando licor, pensando como proveerse de dinero a costa de los más desvalidos.

Quiero ver a los líderes de mi país, aceptando que no son eternos, que lo eterno es una buena obra, este donde este.

Quiero que las niñas de mi patria, crezcan sabiendo que el sexo y la maternidad están ligadas a la responsabilidad y la educación, y no al azar, a la dadiva gubernamental, y a las falsas promesas de amor.

Quiero poder elegir lo que compro, lo que leo y el canal de televisión que veo, sin tener que pensar en escasez, restricciones o cierres de medios.

Quiero que el dinero que se gana la gente le alcance para sus necesidades, para su recreo y distracción, y no que se acuesten, pensando en lo agobiante que es no saber que pasara en el futuro inmediato.

Quiero que no engañen a mi gente con promesas y shows mediáticos, para que al final la desesperanza los cobije y no les permita levantar la voz, ante el abuso de poder.

Quiero que la gente se vea como hermanos y conciudadanos, y no como enemigos sin razón.

Quiero paz y no violencia. Y sobretodo ciudadanos y no solo habitantes de un país.

lunes, 29 de agosto de 2011

Estocolmo colectivo

Secuestrar a alguien o sentirse secuestrado, es algo tan serio como la puntualidad sueca, cuestión que en Latinoamérica es fácil de entender, refieriendome al secuestro y no a la puntualidad, ya que por acá se secuestran vehículos - Piden rescate por ellos -, documentos, tierras, casas, teléfonos celulares, instituciones, y hasta una que otra mascota. Pero en el caso de los seres humanos, las relaciones entre las víctimas de secuestro y sus victimarios empezaron a verse distintas desde 1973, gracias a la filmación de un asalto bancario, en Estocolmo Suecia, que a diferencia de los vistos en las películas de vaqueros y los que ocurren hoy en día - Plomo parejo, y muertes sin sentido - Los secuestrados desarrollaron una afinidad por sus secuestradores, a tal punto de defenderlos y no denunciarlos, lo cual ha sido objeto de estudio desde diferentes perspectivas. Siendo Nils Bejerot quien lo describió por primera vez, usándose desde entonces, el termino de Síndrome de Estocolmo, para estos casos

Sé que puede sonar absurdo e incluso revolucionario, pero ante la amenaza de conflictos y violencia generada por una de las partes, los afectados ó la otra parte, puede asumir erróneamente, que cooperando y viendo el suceso como algo pasajero que pronto va a cambiar, facilite el hecho de que el perpetrador se salga con la suyas, y que de alguna manera mágica y etérea, esto lo ayudara a salir ileso de ese trance, es decir como vaya yendo vamos viendo, que todo rio vuelve a su cauce, lo cual es un error, que egipcios y libios pudiesen explicar mejor.

Aunque usted no lo crea – Hay gente que se lo cree - , en estos casos, el secuestrador en su proceso de obtener lo que quiere, y en virtud de no querer reacciones adversas - Léase encuestas, huelgas, dimisiones, opiniones externas – se comporta como un benefactor magnánimo capaz de conceder, desde la tranquilidad hasta la vida misma, cuestión que lo puede llevar a vivir viviendo, mientras muere muriendo, de mengua ó por la vía de la violencia.

Pero no todo queda allí, el secuestrado, ante el temor de lo incontrolable, la incertidumbre, además de la fragilidad de su posición, percibe que es más “inteligente” ayudar a su captor a lograr sus deseos - Por irracionales que parezcan -ya que esto les dará tranquilidad y protección, siendo esto un sueño del que se puede despertar aun peor.

La víctima, temiendo ser castigada con mayor fuerza y perder lo que tiene, opta por hacer las cosas que le gustan al criminal, al extremo de verlo como un padre que te retribuye cuando te portas bien - Dadivas, migajas y sobornos – anhelando un reconocimiento, una promesa, una palmadita en el hombro, lo que al final lo mantiene viviendo su situación, con la esperanza de que su masoquismo sea mayor al sadismo que lo subyuga.

Si, no están enfermos del todo, aunque sus síntomas patológicos, la paranoia y la pérdida de control por parte del ciudadanía, ante una mezcla de inseguridad, pérdida de valores, miseria humana y mentiras, es tan poco manejable, que la manera más fácil de sobrellevar los acontecimientos, es pensar y convencerse a sí misma como sociedad, que su captor puede tener la razón y que de alguna manera lo que dice tiene sentido, por lo que se engancha emocionalmente con los motivos de este para llevarla a la situación que vive y arrastrarla a un concepto de felicidad y dignidad, ajeno a todo lo que conoce.

Esto es el colmo colectivo, el mundo al revés, el auto secuestro, oscuridad en casa, luz en la calle cuando hay, la gasolina más barata del mundo con una empresa productora de petróleo endeudada, importando alimentos que se pierden, hablar de lingotes de oro, cuando te matan por una cadena, importar sin producir, defender la soberanía, entregando el país a otros.

Pero el secuestrador no se las sabe todas, siempre hay alguien que se cansa de tener miedo y se escapa, gritando abajo cadenas, entonces ven lo que tiene que ver, a un humano mas, que te quiere someter, que quiere ser inmortal, a alguien como tú o como yo, que el único poder que tiene, es el poder que atreves a darle, y que le puedes quitar respetándote a ti mismo, levantando la cara y diciendo, ¡ya basta!, Entonces vendrá la risa, la felicidad, la celebración de tener un futuro, agradeciendo a dios y a nuestros hermanos, valernos por sí mismos y no depender de las ideas del secuestrador, para sentirnos libres y no vivir en un Síndrome de Estocolmo Colectivo.

viernes, 12 de agosto de 2011

Pendejo en transición

Nada más fácil para un estafador, que las presas ansiosas de la vida fácil, de lo barato, de tomar ventaja sobre los demás, de la influencia, el regalo, y ese deseo de lograr obtener, lo que al resto de los mortales, le tarda años en lograr, con un simple atajo, una conexión, un resuelve. Pero también están las victimas desesperadas, las que no encuentran salida, las sin educación y por supuesto, las que tienen buena fe y solo ven su entorno particular.

Realizar una estafa, necesariamente precisa de alguien que se deje estafar, bien lo decía mi abuela, todos los días sale un pendejo a la calle y el que lo encuentre, es de él, pero en un país donde hay tantos pendejos, que hasta eligen presidentes - Facundo Cabral - La vida cada día y con la multiplicación de los mismos, se torna más extraña de lo normal, porque en este, el paraíso de los estafadores, que te confundan con un pendejo, además de ser un riesgo, es el pan de cada día, porque una cosa es tener la cara, y otra cosa es que hay que serlo obligado, una es que te quieran vender, que nunca se había producido tanto en el país, y otra que tú no quieras creer que no hay cemento, cabillas y aceite, no es lo mismo que te vendan una maqueta de esperanza, a que tú la compres y te aferres a ella, aun a sabiendas de que no hay un buen servicio de luz y agua. ¿Pero quién no ha sido estafado alguna vez? ¿A cuántos, les has dado dinero, pensando que tenían una necesidad urgente? ¿Te han estafado con una mirada, una promesa? ¿Te han manipulado y al final caíste en cuenta, que te robaron? ¿Te has sentido, aunque sea por un momento, pendejo?

La realidad es que hay cuatro grupos en esta dinámica de la estafa: Los estafadores, que a su vez pueden ser estafados. Las víctimas, que muchas veces desean convertirse en perpetradores. Un tercer grupo que no participa, ni es “afectado” y se conforta diciendo que no es uno ni lo otro, sino todo lo contrario, pero los peores son los del cuarto grupo “Los pendejos en transición”. Esos son aquellos que están con “el proceso” de transición. Son un grupo que han sido engañado y estafado, pero creen que si no lo reconocen y siguen creyendo, estarán en una especie de animación suspendida, que evitara que los señalen como tales, mientras que otros, en su misma situación, arrastran a los demás, en una carrera por demostrar que el estafador no lo es, que el pobrecito tiene problemas, que no lo dejan trabajar, apostando el futuro de muchos a una ilusión, con el solo fin de no dar su brazo a torcer, y tener que sentirse víctima, sentirse un pendejo del montón. Porque en su soledad, cuando nadie los ve ni los escucha, no lo pueden evitar, se sienten así, y para mitigar su dolor, en vez de aceptar que cualquiera se equivoca o lo timan, para así seguir adelante y despertar del letargo, pretende que nada ha pasado, que no es con él, para luego abrir los ojos y ver un país hecho pedazos.

Bien lo dice el refranero popular, es mejor caer, que estar guindando. Salga de ese “proceso perverso”, viva de cara al futuro, libérese y entienda que el nuevo amanecer es suyo, y de nadie más, imperfecto, sí, pero hecho a la medida de sus ideales, luche por cambiar las cosas, no espere a que alguien le pregunte ¿si usted es? Y deje ya de ser, un pendejo en transición.

viernes, 6 de mayo de 2011

Loteria perversa

No me refiero al triple obeso, ni al loto tachirense, ni al terminal sea del signo que sea, mucho menos al quintico que vende el viejito en la plaza, ni siquiera estoy cerca de criticar a los asiáticos que se vuelven locos, o al juez que bota su peluca en la publicidad de recontra millonarios en la web, no, estoy aun más lejos de lo que creen, del bingo que se marca con piedritas y de la ruleta de muñequitos de la feria del pueblo, me estoy refiriendo a lo último en juegos de azar, donde la gente participa ó apuesta por algo que por derecho le corresponde. ¿Cómo así? Les explico, realice un ejercicio de ficción y suponga que el aire que respira está contaminado, y que para tener una calidad de vida aceptable, su comunidad necesitara de un aparato que filtra el aire, cuya tecnología y posibilidades de uso masificado dependen de la clase dominante, es decir el gobierno, entonces en esa sociedad imaginaria donde todo el mundo aspira y vive bien, de repente llega un líder que de manera voraz despilfarra los recursos olvidándose de las prioridades de su pueblo. El afán de poder y su propia ineficiencia, lo llevan a acabar con las estructuras e instituciones del estado, instaurando una escala de valores donde la adulación, la fidelidad ciega ante el líder y la obediencia sin cuestionamiento, están por encima de la razón, la crítica, la eficiencia y la justicia.

Pero como todo lo que pasa del sentido común, al sentido único, tarde o temprano se derrumba, llega el momento de rectificar. Sin embargo quien vive para el poder y se resiste a dejarlo, en su insana toma de decisiones, idea una manera de sacrificar el bien colectivo, en pos de un bien mayor, que por supuesto, está representado por él, y así buscando crear la ilusión de que todo se va a arreglar - Que el aire se purificara - en medio de su reality show, el líder anuncia la misión aire puro - Aplausos - y dice, pero eso si la gente debe ser paciente, ya que esto se está haciendo, y mucha gente necesita aire puro, por lo que se va a realizar un registro de quienes lo necesitan, eso sí sin mezquindades capitalistas por eso de que a alguien le llegue primero el aire, que a otros, lo importante es la organización, ya que con su registro se le entregara un certificado de propiedad del aire que respiraran muy pronto, y en eso grita, queee vengaaa el aireee, mientras focas amaestradas, traen miles de globos llenos de aire “limpio” que sueltan y se van al cielo, a la vez que un son cubano sirve música de fondo a los globos rojos, en la toma de la televisora del líder, para terminar la trasmisión con una voz grave que dice, la lucha por la independencia aun continua.

¿Ficción? los viajes a la luna, los submarinos, el teléfono, internet, eran ficción, pero ya no, lo cierto es que el derecho de todos a tener una vivienda, se está utilizando para crear la ilusión, de que si mantienen al líder en el poder por siempre, en algún momento cumplirá la promesa que no ha cumplido en 12 años, pero eso sí, registrándote en una nueva lista y así adquirir un boleto de esa lotería perversa, que te rifa lo que por deber el gobierno debe hacer, y por derecho tu puedes exigir. La rifa se vence en el 2012, y te garantiza muchísimos perdedores - La casa gana y se ríe - De ti depende seguir creyendo hasta que te den el boleto del buen vivir, ó por el contrario apuestas a un mejor país con menos engaños y mas hechos.

miércoles, 13 de abril de 2011

Un funeral, un sepelio, y un entierro

Todas las muertes son tristes, lo irreparable de una perdida es algo que no se puede medir, sin embargo el manejo de la situación varía según el protagonista, la edad, la causa, si vivió feliz, su religión, si era un personaje público y sobretodo de la familia que lo sobrevive, la cual cuando no se pelea por el muerto, deviniendo en demanda y en el limbo jurídico, actúa según sus creencias y en consecuencia con el carácter familiar.

En mi familia todos somos respetuosos de dar las condolencias a los familiares del fallecido, pero mi padre y yo, no hacemos distinciones de si conocemos a la familia o si quien dio el paso al más allá, era solo un conocido por sus buenas acciones y comportamientos, en el fondo decir el ultimo adiós implica reconocer nuestra humanidad, y lo pasajero de nuestra visita a esta tierra.

Asistir a un funeral, es algo mas protocolar, más distante, serio y pomposo, es mas para cumplir ante la sociedad, que ante los familiares, y quienes sienten compromiso con estos, con una mirada a lo lejos cumplen con facilidad. Lo más común para nosotros son los sepelios, ya que involucra todo una serie de ritos laicos y religiosos que acompañan la despedida. Cuando murió mi abuela materna, mi bisabuela y la tatarabuela - Olympia - a pesar del dolor, hubo risas, chistes, anécdotas y la reunión familiar nos unía como en una despedida de año, en el caso de mi abuela paterna, se le brindaba licor a los borrachitos del pueblo - Para que cuidaran la muerta toda la noche - las viejitas se acercaban al féretro, y con ella, hablaban de lo que hacían cuando estaba viva, en hombros, con música y canticos los casi 5 kilómetros al cementerio, era una feria de rostros y expresiones de consuelo, allí celebrábamos lo vivido, y el legado que dejo en cada uno de sus hijos, no fue necesario - como en otros casos que conozco - pagar a dos mujeres que lloraran, las lagrimas y las sonrisas se daban con gusto.

Años después, en esa búsqueda de preservar la historia familiar, mi tío, quizo mostrar la tumba de Dominga Marval de Fermín mi bisabuela acaecida en 1935, con la sorpresa que, de su lapida solo quedo parte del monumento y un aviso que dice “Se vende” a lo que al preguntar por él, solo atinaron a decir, ya está vendido. Para nosotros lo importante es lo vivido, pero para algunos que mueren sin familia, cuando dan el paso final y nadie los reconoce, solo les depara un entierro, dado por quien se apiade, por el gobierno ó por sus victimarios. Las sociedades y los regímenes también pueden morir, el asunto está en quien morirá primero, la sociedad ó el régimen, y si asistiremos al funeral de una republica, el sepelio de los ideales de libertad ó al entierro de un país.