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miércoles, 14 de diciembre de 2011

De la piñata al cotillón

La mayoría coincide en que el origen de la piñata viene desde tierras mexicanas, y que fue en la época del los mayas cuando se daban algunas variaciones, que junto al ingenio de los misioneros españoles transformaron esa costumbre, en lo que se conoce como la piñata de cumpleaños, la cual está distribuida en parte de América y España, siendo Venezuela después de México, el país con más arraigo en esta tradición.

Para un niño de un año, la piñata no significa nada, a los dos, ya es una imagen colorida, que si bien puede asustar, por lo general causa llanto a ver que la golpean, a los tres, ya se sabe que hay que golpearla, pero no se tiene la suficiente fuerza para romperla y por supuesto poca experiencia para participar exitosamente de la rebatiña que se forma al final, de los cuatro en adelante se instala en la mente del niño un proceso que lo hace estar alerta ante la situación esperada, bolsa en mano, con la falda o con la camisa presta para recoger el botín, la ubicación y la posición de cuclillas, son parte de los pasos que completan el cuadro de la piñata destrozada, los regalos cayendo del cielo, la lucha por tomar más, y sobretodo, aprovechar el descuido de otro y evitar que te quiten lo que ya obtuviste, todo en un medio de confusión, empujones llanto y hasta peleas, porque hasta he visto padres que le dicen a sus hijos llenos de angustia. – Quien te manda a no ponerte las pilas, muchacho llorón. Y es que la lección de violencia es gratis, allá esta el botín, hay que hacer lo que sea necesario para obtenerlo, incluso usar el palo como espada y darle una estocada a ese infeliz muñeco, con tal de tomar lo mío, escuchando como fondo un coro de voces que grita eufórico: Dale, dale, dale a la piñata, hasta llegar al éxtasis, se rompió, todo paso y la adrenalina bajo, aun se escuchan los quejidos de quienes no lograron su objetivo, y lo peor, los niños escuchan de sus padres cosas como que, esa piñata no tenía nada, o toma estos caramelos que le quite a una niñita que estaba descuidada, para así seguir la fiesta como si nada.

Pero la humanidad tiende a evolucionar, y así es como poco a poco, las fiestas infantiles, pasan de la violencia neta, a palazos controlados y a tomar la iniciativa del desmembramiento del objeto, para permitir una distribución lo más equitativa posible, pasando a ser la piñata algo simbólico, de costumbre, ya que la entrega del cotillón, pasa a ser la figura principal que ansiosamente espera el niño, sabiendo que no precisa arrebatar porque el hecho de compartir con el cumpleañero, lo hace merecedor, de ese gesto lleno de dulces y sorpresas.

¿Pero qué hay de la cultura de darle palo a la piñata del dinero de la nación? ¿De utilizar el poder para saquear el erario público? ¿Como la violencia y el caos, ayudan a acabar con la piñata? Y lo peor es que en el gobierno llego la evolución, pero para poder mantenerse en el poder, si llegaron los cotillones, y no para ser más equitativo, pago por hijos, sueldo a los presos, demagogia con los ancianos, propaganda con los discapacitados, sin contar con las bolsitas llenas de promesas, vivienda, trabajo y seguridad, cotillones de migajas, para celebrar el cumpleaños 13 poniendo una torta, cuya única explicación es la desidia por lo importante y la perpetuidad del poder, aunque está claro, que aunque entregues cotillones, ya nadie cree que eres un niño, en la edad de la inocencia.

lunes, 31 de octubre de 2011

Novio mutante


No tiene sentido, tratar de entender a quienes ejercen la violencia, y mucho menos si su objetivo es la mujer, la violencia de género, es un mal tendente a convertirse en una pandemia, que carcome las bases de la sociedad, y que puede estar asociado a la falta de educación, impunidad, machismo como idiosincrasia y a la cultura de la violencia como medio en la resolución de conflictos, siendo la deshumanización de la mujer, en algunos países un arma más. Y es que los datos a nivel mundial nos hablan de 4.000.000 de mujeres muertas a consecuencia de la violencia, siendo el caso de El Salvador el país que tiene la tasa de femicidios más alta del mundo, con 197% de crecimiento en la última década, ni hablar de Guatemala - 5.300 entre 2001 2010 - o de las 1.464 mujeres fallecidas por causas violentas entre el 2003 y 2010 en Honduras.

Venezuela no es la excepción a esta cultura del maltrato, aun sin poseer estadísticas confiables - En muchos casos no se tienen - y donde la posibilidades de acceder a la información oficial está restringida, algunos datos están a la vista, en la exposición de motivos de la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, promulgada en 2007, allí se desnuda una realidad con esta aseveración “Cada 10 días muere una mujer por violencia de género en Caracas".

Y aunque se han hecho avances, este flagelo apenas está siendo reconocido en materia judicial, con la creación de los 41tribunales especializados en violencia contra la mujer, lo cual ha acumulado puntos ante las Naciones Unidas, para fortalecer los valores del índice de desarrollo humano, sin embargo las cifras obtenidas por declaraciones de una magistrado del TSJ son alarmantes. “No es cualquier cosa saber que en esta Venezuela del siglo XXI cada hora se produzcan 4 casos de violencia contra la mujer y cada 15 minutos una de ellas es maltratada por su pareja. No es cualquier cosa que en esta patria bicentenaria cada 10 días mueran 3 mujeres a manos de su pareja” Esto es algo realmente aterrador, mas cuando sumamos los altos índices de impunidad, a los que groseramente nos ha llevado el gobierno y su sistema judicial, que en el mejor de los casos, nunca baja de 90% específicamente en el caso de los homicidios, si sumamos estadísticas citadas por Larrion Zugasti en su libro Mujer violencia y salud, donde se habla de que las probabilidades que tiene una mujer de ser agredida por su pareja o “Ex” es seis veces mayor, que ser atacada por un desconocido, confirmando los datos de la Organización Mundial de la Salud que expresan ”70 % de las mujeres que son víctimas de asesinato mueren a manos de su compañero” Algo definitivamente no anda bien.

Pero todo esto no queda allí porque la violencia de género no es únicamente física, datos del informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe - CEPAL - revelan que en América latina y el Caribe el 40% de las mujeres son víctima de violencia física y el 60% es violentada de manera psicológica, lo cual no es un más, que un preludio antes consumar la violencia física. Que en muchos casos es como un virus, ya que se repite con mayor frecuencia en parejas que provienen de familias afectadas por la violencia domestica.

Ya Leonor Walker en su libro “Mujeres maltratadas” escribía sobre el ciclo de la violencia, tensión, agresión, calma o remisión, donde esta última es la más peligrosa, ya que en ella desaparece la violencia y la tensión conscientemente, entonces allí el perpetuador manipula afectivamente a la víctima con regalos y dadivas, para convencerla de que se quede a su lado, haciendo creer que todo cambiara, cosa que nunca sucederá.

Abordando el tema fuera de los datos, siempre le digo a mis primas, amigas y en cualquier audiencia a todas las damas, que vivir en una relación, no es la alquimia de la vida, si conocen a un alcohólico, ladrón, estafador o abusador, este no va a cambiar su condición, tan solo porque les brinden su amor, si su novio o candidato, es agresivo y celópata, no esperen se transforme a dócil y seguro, por el poder de sus besos y abrazos.

Venezuela también es una mujer, y como muchas, maltratada por un novio que la enamoro, la golpea y la convence de seguir a su lado, que le dice que la quiere, pero la somete ante sus deseos, y es que el problema de Venezuela como en el caso de las damas, parte de una mala elección, y seguir haciéndola. Venezuela tiene un novio cruel, que a veces parece un angelito, un novio mutante que se ha transformado, de golpista a demócrata y luego a comunista, de paladín de la verdad, a fabricante de promesas incumplidas, de vendedor de ideas a carcelero de sueños, Venezuela como muchas mujeres necesita tu ayuda, llego la hora de hacerle ver que se equivoco, que basta de agresiones y mentiras, que para cambiar hay que tomar la decisión, la elección y la solución está en tus manos. Y pobre de aquellas que se queden con su novio mutante.


lunes, 19 de abril de 2010

Adulación y violencia

La adulación no nació con la humanidad, pero ya los griegos experimentaron su presencia cuando el sobrino de Cicerón le aconsejaba políticamente en sus cartas como obtener el favor de la gente para conseguir el poder, reclamaba Aristóteles “Todos los aduladores son mercenarios y todos los hombres de bajo espíritu son aduladores”. La adulación en los regímenes autoritarios tiende a exacerbarse, mas cuando el culto a la personalidad se promueve desde el líder, esto degenera concepto de valores, donde el merito, la capacidad y la preparación pasan a un segundo plano, al extremo de que parafraseando a Francisco de Quevedo, él que gusta de que lo adulen, no se fía en el valor de los meritos. La adulación necesita de la mentira, y del fingir, para lograr su objetivo, pero por lo general termina desencadenando la deslealtad, hacia quien no escucha más que a sus propias palabras.

Hoy la adulación desbordo a los funcionarios públicos, es una competencia en que destacar implica, la idea de hacer lo que mas le agradada al líder, e intentar suponer como piensa este. Sin justificar a los mandatarios extranjeros que adulan por que la cantidad de dinero que reciben es grotesca, también está el común que siente la necesidad de demostrar, a quien está a su lado, una conexión o fanatismo que demuestra con violencia por creer que la impunidad es un derecho adquirido, y al así internalizarlo la llave violencia impunidad, abandona el espectro político, afectando a los más débiles.

Apenas unos días atrás el líder descubrió que las instituciones militares masculinizaban a las funcionarias, y que por ello las vestiría diferente, es decir de rojo (que sexy), pero no se preocupa por las mujeres que no lo adulan, las que son maltratadas, y vejadas, o como la jueza Alfuni, sometida a torturas psicológicas por no adular, o simplemente a las que la ley no pudo proteger de su captor. Razón tenía Bolívar cuando dijo *No creo ninguna cosa tan corrosiva como la alabanza*

Pensar que muchas mujeres siguen apoyando la maquinaria de adulación oficial, mientras tratan de olvidar a una mujer, que quizás lo último que vio fue un símbolo de adulación roja, tatuado en el pecho de su verdugo, mientras le cegaban la vida, violencia que autodestruye al final, ya sea con un arma, a golpes o con un simple blue jean.