sábado, 15 de diciembre de 2012

Discriminación navideña



Como siempre el inicio de las fiestas navideñas viene acompañado de una serie de rituales urbanos patológicos que incluyen escuchar a guaco, el cuarteto en navidad, a Luis Miguel, y en cualquier caso gaitas, parrandas y música de la Billos Caracas Boys, algunos celebran la primera hallaca de diciembre, el pan de jamón y cualquier cosa que tenga cochino. - Que como saben a evolucionado a  nivel de venado, por lo difícil de cazar -  Sin embargo apenas entra el último mes, el fantasma de las navidades pasadas no deja de atormentar a una gran parte de la población, son los recuerdos de  intercambios de regalos fallidos. - Aquellos en que quien recibió el mejor obsequio, es el que dio un par de medias compradas a última hora -  Los recuerdos de el “Amigo Secreto” conocido en los bajos fondos como el enemigo secreto, por quienes han sufrido sus ataques acérrimos. Esto esta tan arraigado en nuestro subconsciente, que se puede observar a todos los niveles, por ejemplo, regalar petróleo a cambio de habitaciones de hotel, caraotas o anillos de seguridad, son apenas muestras de que en un intercambio de regalos, si las cosas pueden fallar, fallan, y ni hablar de los enemigos secretos que te dan lo que no necesitas, para luego ser premiados en con una gobernación en un estado al que ni siquiera pertenecen.
En mi caso como en el de muchos hombres, los preparativos de la navidad son estresantes, y no son precisamente razones políticas lo que nos lleva al borde de la desesperación, si,  existe un factor común en todo este proceso enervante, las mujeres, ya que las distinguidas damas que nos rodean, han perdido poco a poco, la perspectiva de lo que es la época más bonita del año, aun si no se tienen vacaciones, logrando con o sin intención que el hombre sea menos feliz en navidad que ellas, causando traumas desde su juventud hasta nuestros días,  por lo cual levanto mi voz en señal de protesta, y escribo en nombre de aquellos que no tienen voz por temor a represalias, dejándoles a las mujeres, unas recomendaciones para recuperar el espíritu navideño y evitar hacer sentir a su pareja, como San Nicolás en edificio gubernamental.
No coloque cascabeles en las puertas de la casa.
Esto es muy incomodo ya que entrar al hogar en altas horas de la noche se convierte en un estrés adicional que puede ocasionar peleas fácilmente evitables con un poco de discreción.
Sea prudente a la hora de colocar cojines y adornos en el sofá.
Todo hombre necesita su espacio, no es posible que para sentarse en su propio sofá, haya que hacer malabarismos y terminar relegado a un extremo del mismo, sentado como una señorita del siglo pasado, pero sin falda y lo peor recibir esas miradas incriminatorias, que te ven como un objeto fuera de armonía con la navidad.
POR FAVOR no adorne la tapa del excusado, es decir NADA de forros, flores, renos o duendes.
Si muchas guerras maritales han comenzado cuando de manera inocente un hombre ha dejado la tapa del baño arriba, no saben lo dañino que puede ser a la psiquis, que la tapa no se pueda quedar arriba mientras se intenta descargar el producto del filtrado renal, y es que macho que se respete aborda esa necesidad fisiológica de pie y con la frente en alto, y tratar de hacerlo de lado con una mano sosteniendo la tapa para que no se baje y la otra apuntando, no es el inicio de un buen villancico.
Y por último, no discrimine a quien no quiera ponerse un atuendo rojo por estas y otras fechas.
Ya que la alegría de la navidad es multicolor, no es solo roja, la navidad es el nacimiento de la esperanza, no el sepelio de las ideas, aunque para que esto sea una realidad futura, participar no es una alternativa, es una responsabilidad, porque si no en lo que menos te lo esperes, terminaras haciendo el papel de un duendecillo rojo, sin dialogo, sin ideas y sin gracia, entonces sentirás en carne propia la  discriminación navideña, pero todo el año.